Veneno, bebo veneno, sueño como me gustaba cuando me decías: “nadie te lo hace como yo”
Me cambias de color.

“y abrió los brazos para recibir el ángel ue se precipitaba hacie él. Ya creía sentir en el pecho la magnífica punzada de la espada o el puñal y cómo penetraba la hoja en su frío corazón, atravesando todo el blindage del perfume y las nieblas asfixiantes…”

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